Nacido como Sheng-Yen Lu en Chiayi, Taiwán, en 1945, en plena Segunda Guerra Mundial, Su Santidad experimentó extrema pobreza y dificultades durante su infancia. A los 26 años, la Madre Dorada le abrió su tercer ojo y comprendió que era un Mahapadmakumara Blanco en forma humana, una emanación del Buda Amitabha.
Alcanzó la iluminación perfecta suprema de anuttara samyaksambodhi tras décadas de ardua práctica que abarcó el cristianismo, el taoísmo, el zen, el budismo mahayana y el tántrico. Posee linajes y ha alcanzado los más altos niveles de realización en las cuatro tradiciones del budismo tibetano: Nyingma, Sakya, Kagyu y Gelug.
La profundidad de su sublime realización le permite presentar las enseñanzas del Buda bajo una nueva luz. Es como si estuviera “reinventando” el auténtico buddharma para los tiempos modernos.
Innumerables rinpoches lo veneran como un buda viviente, y sus discípulos lo llaman cariñosamente Gran Maestro Lu o Shizun.
Su Santidad reside en el área de Seattle desde 1982, donde realizó un retiro de tres años y se ordenó monje en 1986. Fundó la Escuela del Verdadero Buda y construyó su templo principal en Redmond, Washington. Actualmente existen cerca de cuatrocientos templos, capítulos y centros en todo el mundo, desde Suecia hasta Sudáfrica, y desde Brasil hasta Nueva Zelanda.
Durante décadas, Su Santidad ha difundido el budismo y ha oficiado numerosas ceremonias solemnes en Taiwán, Hong Kong, Singapur, Malasia, Indonesia, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Australia y otros lugares. Entre 2010 y 2019, durante seis meses al año, sus ceremonias semanales en Taiwán contaron con la asistencia regular de decenas de miles de personas de todo el mundo.
Sus enseñanzas abarcan más de trescientos libros publicados, miles de pinturas, discursos semanales, ceremonias, bendiciones e iniciaciones que han propiciado sucesos milagrosos y transformaciones vitales.
«La tenacidad es mi única fortaleza», suele decir Su Santidad. Como verdadero gurú, ejemplifica la mejor clase de diligencia, disciplina, perseverancia y fuerza de voluntad.
Dedica cada hora y cada minuto de su vida a la liberación de todos los seres. Su promesa de liberar a todo ser sensible, incluso a costa de su propia vida, se manifiesta poderosamente en su gran compasión y sabiduría.